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Lorkhan

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Lorkhan

Lorkhan, Dios de la creación

Lorkhan es el dios de la creación. Es conocido con diversos nombres según la cultura tamriélica que se refiera a él: es Shezarr para los imperiales, Shor para los nórdicos, Lorkhaj para los khajiitas y Sep para los guardias rojos.

De los nueve et'Ada, Lorkhan fue el segundo en nacer tras Akatosh. Por lo tanto es su hermano menor, aunque más tarde fuera desterrado de los Divinos por sus obras.

HistoriaEditar sección

A Lorkhan le encantaba crear cosas, aunque lo que creaba siempre resultó ser inestable; por eso siempre le pedía ayuda a Zenithar, el cual tenía experiencia modelando cosas y creando materias primas que luego usaban tanto él como el resto de los et'Ada para crear otras cosas. Un día, aburrido, Lorkhan paseaba por el reino de los divinos, Aeterio, pensando qué crear. Estaba harto de crear mundos sin sentido, de crear armas o seres sin lugar de residencia. Él quería crear algo grande, muy grande, que pudiera ayudar a los divinos. Quería darle una sorpresa a sus hermanos, así que decidió crear Oblivion, un mundo en el que había desde las tierras más bellas, hasta las más lúgubres y tenebrosas, e intentó crear vida que sintiera, ello sin el consentimiento de Akatosh, el que todo lo sabe.

Oblivion

Oblivion

Lorkhan creó plantas, árboles y algunos daedra. Pero no daedra cualquiera: creó Daedroth, ya que su hermano Akatosh le había dicho de su deseo era crear hombres lagarto o lagartos voladores que rugieran y demostraran el poderío de los Nueve. Tras haber terminado su "obra magnífica" llamó a Akatosh y al resto de sus hermanos y les enseñó lo que él creía que iba a ser bueno para todos; pero al ver tal desastre los otros ocho hermanos se enfadaron, le regañaron ocho veces y le dijeron por qué ese lugar debía ser destruido:

Dibella le chilló preguntándole por qué había creado algo tan horrible, que no merecía haber sido creado y vivir; ya que las criaturas no eran bellas.

Kynareth le gritó, pidiéndole que le explicara por qué había creado plantas sin su ayuda; estas no eran bellas ni desprendían buenos olores, eran abominaciones.

Arkay quiso comprobar que las criaturas eran mortales, así que mató una y, al ver que su espíritu volvía a Oblivion para luego reencarnarse de nuevo, le gritó también, diciéndole que por qué desafiaba las normas de la muerte, unas normas que Anu dejó claras.

Zenithar le espetó que por qué hizo algo sin contar con los instrumentos necesarios para hacerlo, porque para hacer algo mal siempre había tiempo.

Stendarr le preguntó por qué no tuvo misericordia a la hora de pensar en las pobres criaturas, que vagaban sin rumbo por Oblivion.

Mara le gritó de nuevo, preguntándole por qué no tenía compasión con Oblivion y destruía las zonas sombrías y a sus habitantes, acabando así con sus penurias.

Julianos le regañó también, diciéndole que por qué había desobedecido las claras normas que Anu y Padomay impusieron así como las impuestas después por Akatosh.

Por último, Lord Akatosh miró a Lorkhan y le dijo por qué, aun haciéndolo de buena fe, había desobedecido las normas y, sobre todo, había intentado adelantarse a él, ya que esa idea ya estaba en el pensamiento de Akatosh; por qué había creado un mundo más sin consentimiento suyo, por qué creó vida propia e inteligente sin consultarlo. Y así, Lord Akatosh concluyó:

- Sea así. Tú creaste un mundo sin consentimiento. Este queda privado de cualquier ayuda divina que no sea la tuya y tus poderes serán reducidos. Tu castigo tendrás y por largo tiempo dejarás de crear sin nuestra ayuda.

Y terminando con el sermón, los Ocho se retiraron y los poderes divinos de Lorkhan fueron reducidos considerablemente, lo cual hizo que en su interior, Lorkhan ardiese de ira y jurase vengarse de todos sus hermanos. Oblivion seguía en pie, pero por largo tiempo estuvo habitada solamente por daedroth y nadie la visitó y cuidó, por lo que Oblivion se fue marchitando poco a poco y sus habitantes se fueron volviendo hostiles hacia los divinos, exceptuando a Lorkhan, el cual se paseaba por Oblivion todos los días.

Durante mucho tiempo Lorkhan dependió de los Ocho para crear cosas. Solo la ira y la sed de venganza lo mantuvieron el suficiente tiempo en sus cabales hasta el gran día, el día de la creación de Nirn. Lorkhan necesitaba vengarse. Todo el tiempo que había perdido en la falsa amistad y obediencia que había demostrado a sus hermanos vino recompensado con el perdón de Akatosh, el cual le devolvió todos los poderes un buen día. Durante la ausencia de sus poderes, Lorkhan había planeado su venganza y su traición, en la cual Nirn sería su salvavidas. En las largas noches oscuras del Aeterio, Lorkhan hizo un plano perfecto de lo que sería un nuevo mundo, conocido como Nirn, un mundo donde los Nueve hermanos podrían crear lo que quisieran, pero sin barreras, lo cual permitiría que Oblivion se conectase con Nirn. En la gran reunión que hubo entre los Nueve Divinos, Lorkhan les propuso crear ese mundo, esta vez todos juntos, para que no se repitiese lo de Oblivion. A todos les pareció bien, pues en su ignorancia desconocían la verdadera intención de su hermano. Pero Lord Akatosh, el que todo lo sabe, pues Anu le había bendecido y le otorgó el poder de dominar

Mundus( Arena)

Nirn

a voluntad el tiempo, conocía las verdaderas intenciones de Lorkhan, aunque a causa del acuerdo entre Anu y Akatosh, no pudo intervenir. Así, con la aceptación de sus hermanos y la abstención de Akatosh, el proyecto de Nirn ( también conocido como Mundus o Arena) se aprobó en las Santas Cámaras del Palacio de Cristal.

Cada deidad dedicó largo tiempo a la creación de Nirn, incluido Lorkhan, el cual no descansaba,

Fortaleza Oblivion

Fortaleza de Oblivion

Azura

Azura, Señora Daedra

Ya que trabajaba en Nirn por el día, pero sin olvidar su rencor y despecho hacia sus hermanos, por la noche volvía a Oblivion y allí creó a los Príncipes Daedra. Cada uno de ellos era una firme representación de un aspecto de su mente: putrefacta por la corrupción, como Peryite; con ideas brillantes, como Azura; o con un odio visceral hacia los divinos, como Mehrunes Dagon. Lorkhan les concedió un poder casi divino, les creó palacios y siervos. Fauna y plantas nuevas surgieron en Oblivion y el odio de Lorkhan por todo lo creado por los Nueve fue trasmitido a todas y cada una de las criaturas de Oblivion, incluido los Príncipes Daédricos.

Nueve días tardó Nirn en ser terminada, pero solo era el comienzo, ya que ni plantas, árboles ni animales caminaban sobre ella; ni había agua tampoco, así que, viendo esto, los Nueve Divinos decidieron dar "vida" a Nirn. Kynareth paseó sobre Nirn, plantando semillas de todo tipo de árboles y plantas. Habiendo terminado esto, Kynareth empezó a reír y todas las semillas germinaron y crecieron. Así fue como Nirn tuvo vida vegetal. A La diosa de la naturaleza le parecía que faltaban más cosas, por lo que con su aliento entonó una canción de la cual surgieron todos los animales y, así, Kynareth había terminado en Nirn.

Dibella y Mara se encargaron de dar sexo a la vida que había en Nirn, de otorgarles una vida placentera y de belleza.

Stendarr extendió su misericordia y el agua brotó del centro de Nirn, la cual cubrió toda la faz del planeta y separó las tierras.

Julianos promulgó la justicia y las leyes, tanto impuestas como morales, a cualquier ser vivo y a los que estuviesen por venir.

Arkay impuso la norma de la muerte. Todo lo que pase por Nirn nacerá, crecerá y morirá para retornar adonde vino.

Lorkhan creó el centro de Nirn y lo dotó de inteligencia para crear sus estaciones, climas temporales y rotar sobre sí mismo, para gemir cuando le doliese algo y alegrarse por el esfuerzo hecho.

Zenithar no intervino directamente en la creación, pero sí en las herramientas para crearla.

Y Lord Akatosh, el que todo lo sabe, previó la llegada de los hombres y las demás especies, de las guerras y las batallas por intereses, por lo cual creó un pequeño rincón en su reino para los mortales. Porque todo lo que muere en Nirn vuelve al Aeterio. Y Lord Akatosh quiso crear a sus primeros hijos. Los llamó Dov o Dovah, creados conforme a su imagen y semejanza y con el poder para gobernar a las demás especies con sabiduría e inteligencia. Les otorgó el poder del Habla, un poder tan fuerte y que apreciaron tanto que no lo usaban más que para saludarse o en ocasiones importantes. Debido a que eran una especie muy poderosa, Akatosh les otorgó todo Nirn para vivir, pero en especial les otorgó Akavir.

Kynareth pidió permiso a Akatosh y creó a los khajiitas, a los cuales les otorgó una zona para asentarse y crecer.

Dibella pidió permiso y creó a los mer (elfos) y los esparció por toda Nirn.

Arkay pidió permiso y creó a los hombres, tanto nórdicos como guardias rojos y los demás, y los esparció por Yokuda y Atmora.

Y ocurrió que los hombres eran más fuertes que los mer, pero estos eran más inteligentes y hubo disputas entre Dibella y Arkay durante un día entero. Akatosh se enfadó y puso unas normas: los mer nunca morirán de viejos, sino por pena o por asesinato. Y los hombres nunca tendrán temor de los mer, su fuerza les superará con creces y sus construcciones serán mas fuertes. Aparte, le otorgó a Diabella la oportunidad de hacer que los mer fuesen los más bellos de Nirn, pero a cambio, al morir, jamás podrían volver a Aeterio, sino que se rencarnarían en un recién nacido y no se acordarían de nada de su anterior vida. Dibella aceptó y a Arkay se le propuso que sus hombres no tuvieran tanta belleza, pero sí fuerza de voluntad y al morir irían a parar a Aeterio si sus actos eran nobles. Arkay aceptó y por eso el hombre le da tanta importancia al honor y a la lealtad.

Zenithar intervino y otorgó su conocimiento a las razas de Nirn, las cuales pudieron construir con los materiales de su esposa y hermana, Kynareth.

Lord Akatosh quiso crear una raza con forma humanoide, como Arkay y Dibella, una raza humilde y fuerte, emparentada directamente con los dov. Así que cogió la sangre de su primogénito, Alduin, y creó a los argonianos. Estableció un juramento con ellos: Akatosh les defendería personalmente y nadie dominaría a ese pueblo, jamás, a no ser que estos se descarrilasen del camino que Akatosh les dictó como pago a sus servicios. Como símbolo impuso una Dinastía Argoniana, la cual gobernó Argonia sabiamente durante muchos milenios y solo adoraría a los Nueve.

Ahora que Nirn había sido finalizado, llegó la hora del descanso; pero antes, Lorkhan habló con los Ocho hermanos y les propuso que toda alma que no creyera en los Divinos o adorase a cualquier otra criatura fuera a parar a Oblivion. Los Divinos aceptaron y dejaron pasar el tiempo.

Tras asentarse las razas de Nirn, otras razas provenientes de Oblivion vinieron a Nirn, e intentaron esclavizar a las demás. Hubo una serie de guerras, en especial entre argonianos y dragones contra los daedra, ya que las creaciones de Akatosh eran las primeras en no aceptar la sumisión que no proviniera de los Divinos. Y así Akatosh descendió y luchó contra los daedra en las fronteras de Argonia y Akavir, lo cual desembocó en la reunión en la Torre Adamantina. Allí, Lorkhan, que se creía todopoderoso, se delató al defender a los daedra ante los Divinos y al admitir que Nirn fue un engaño, ya que su intención era que Nirn fuera un regalo para los daedra y sus príncipes y no pensaba dimitir en su intención de matar y destruir todo lo que crearon sus hermanos, entonces Akatosh montó en cólera y desterró a Lorkhan de los Nueve Divinos (que a partir de ese momento serían Ocho) y los Ocho Hermanos mataron a Lorkhan y le sacaron el corazón, ya que al haber contribuido a la creación de Nirn, si destruían a Lorkhan por completo, esta también perdería su parte creada por él. Así que Akatosh mandó enterrar el corazón de Lorkhan en las entrañas de Nirn, junto a la creación de su dueño.

Y así terminó la "corta" vida del Dios de la Creación Lorkhan junto al final de la Era Oscura y el comienzo de la Era Merética.

Teorías Editar sección

La teoría del Lorkhan Lunar afirma que las lunas gemelas Masser y Secunda son "fruto de la divinidad" de Lorkhan (su cadáver, literalmente). Ésta dice que, como el aedra era un planeta (o plano) que participó en la creación, pero dividió su planeta y su chispa divina cayó a "Nirn, para impregnarla con su existencia y egoísmo", las lunas representan así la "dualidad de la que aparecieron", o la dicotomía de los contrarios, que es fundamental para el discurso tamriélico de Lorkhan.

Eventualmente todos le asignan una motivación a Lorkhan y escogen creer su historia favorita, pero la verdad es tan escurridiza como Lorkhan mismo. Casi siempre está asociado con engaños, por eso en las leyendas es un enemigo de los elfos de la antigüedad y, por tanto, un héroe para la humanidad. Algunos mitos nórdicos cuentan que los dwemer encontraron el corazón de Lorkhan poco antes de su desaparición en el clímax de la Guerra del Primer Concilio alrededor del 1E 700.

Para los altmer, Lorkhan es el más profano de todas las divinidades, ya que los altmer piensan que fue culpa de Lorkhan que se rompiera su relación con el plano espiritual. Sus historias cuentan que Trinimac derrotó a Lorkhan y arrancó su corazón y que al hacerlo cayó en desgracia y ellos todavía creen que fue el culpable del gran cataclismo. El perenne deseo de los altmer es volver al plano espiritual, pero Lorkhan es el demonio que obstaculiza su camino y hace de Nirn una prisión, una ilusión, de la que deben escapar. Otros, mientras, aceptan que Nirn es un lugar cruel lleno de angustia y creen que Lorkhan creó el mundo como prueba de trascendencia; para ellos el mundo espiritual ya era una verdadera prisión.

Legado Editar sección

Sobre la Creación, según los mitos de los orcos y de los chimer, Boethiah propagó mentiras que se extendieron por los dioses de los elfos sobre Lorkhan, más especialmente los protegidos por Trinimac. Derrotó a Trinimac y tomó su forma para difundir "La verdad de la prueba de Lorkhan", y persuadió a los seguidores de Trinimac a abandonar la sociedad aldmeri. Boethiah y Mephala les mostraron las reglas del esfuerzo, un proceso que fue propugnado por Veloth y Vivec mediante el cual los mortales pueden igualar o superar a los dioses que crearon Mundus, y que puede ser la "verdadera prueba de Lorkhan" a la que se refiere la leyenda que existe todavía en Morrowind.

Lorkhan tiene relaciones oscuras con otras deidades. Él y Akatosh son las únicas deidades que parecen estar presentes en cada religión. Algunas leyendas dicen que Kynareth fue la primera en acceder a su idea de un reino mortal. Mara se considera a veces su esposa o concubina, como Kynareth (o Kyne). Sheogorath se dice que fue creado cuando la chispa divina de Lorkhan fue quitada del mundo. Mientras que Lorkhan es el Dios de todos los mortales, Arkay es conocido como el Dios de los muertos. A Lorkhan a veces se le asocia con Sithis, quien es adorado por los miembros de la Hermandad Oscura. Existe también la creencia de que Lorkhan toma la forma de diversos avatares, encarnaciones y patrones históricos personificados por los shezarrinos, poderosos y misteriosos héroes que creían tener alguna conexión con Lorkhan.

Los cultos dedicados a Lorkhan (o a alguno de sus aspectos) han existido durante mucho tiempo en Cyrodiil. Uno de ellos pudo haber predicho el ascenso de Tiber Septim a divinidad. Estos cultos proliferaron en la última época de la Tercera Era. Mankar Camoran afirmó que Lorkhan es un daedra cuyo reino daédrico es "Belleza del amanecer.... llamada Tamriel por los engañados mortales".

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