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Para otros usos, ver "Aeterio".

El aeterio es un cristal azul luminiscente e increíblemente raro que se encuentra en las profundidades de la tierra. Este mineral posee una fuerte aura mágica, pero es alquímicamente inerte y armónicamente volátil, y ningún proceso convencional conocido puede encantarlo, fundirlo, moldearlo o romperlo. Fue descubierto por los dwemer de Skyrim en sus minas más profundas en algún momento de la Primera Era.[1] Por su nombre, es muy posible que este cristal tenga alguna conexión con Aeterio y los fragmentos de Aeterio que a veces caen a Nirn, como el cristal meteórico utilizado por los ayleids.[2]

Alrededor del año 221 de la PE, los dwemer descubrieron una gran fuente de aeterio bajo la ciudad de Raldbthar, que conecta con Límite Sombrío. Cuatro ciudades-estado dwemer, lideradas por Arkngthamz, formaron una alianza para controlar su extracción, procesamiento y estudio. Se creó una forja de aeterio para fundir el cristal en condiciones controladas con precisión, situada debajo del asentamiento de Bthalft en la Grieta. Estaa fragua se utilizó para crear artefactos de inmenso poder hechos de aeterio, imbuidos de poderosos encantamientos. La alianza entre las ciudades-estado se hizo añicos, con las cuatro ciudades y sus rivales compitiendo por el control de la forja. Este conflicto duró décadas y fue conocido como Las guerras del aeterio. Esta lucha interna debilitó las ciudades-estado, lo que permitió una breve conquista del rey Gellir sobre el pueblo dwemer.[1]

Ninguna de las ciudades-estado logró controlar totalmente la forja de aeterio. El gran elevador que descendía a la fragua fue sellado, y el blasón de aeterio requerido para abrirlo se rompió en cuatro fragmentos. Los trozos se esparcieron por Skyrim y fueron custodiados por las cuatro ciudades-estado: Arkngthamz, Raldbthar, Bthar-zel (coloquialmente conocida como Cruce de Pueblo Profundo) y Mzulft. Tras la misteriosa desaparición de los dwemer en el 700 de la PE, los estudiosos que exploraron sus asentamientos en ruinas descubrieron muestras del cristal, pero se desdeñaron al descubrirse que era imposible moldearlo.[1]

La aventurera nórdica Katria investigó las guerras del aeterio, aunque sus hallazgos fueron robados y publicados por su aprendiz, un dunmer llamado Taron Dreth. Katria intentó recobrar el mérito de su trabajo demostrando la existencia de la forja de aeterio, pero murió mientras exploraba Arkngthamz. En el 201 de la CE, su espíritu ayudó al Sangre de Dragón a recuperar los cuatro fragmentos de aeterio puro y llevarlos a las Ruinas de Bthalft. El Dovahkiin usó el blasón de aeterio restaurado para crear un poderoso artefacto en la forja, y consiguió redimir el nombre de Katria al mismo tiempo.[3]

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ReferenciasEditar